El buen corazón que alimenta esta película así como el trato humano que la directora Cherien Dabis da a este drama cubierto con una ligera capa de humor consiguen elevar una historia excesivamente simplista y simplificada. Dentro de un notable nivel actoral destaca la actriz principal Nisreen Faour, que siempre sabe mantener a su personaje dentro de unas situaciones que fácilmente hubiesen podido hacer perder su entereza, ingenuidad y calidez.
Muna es una mujer no religiosa y divorciada de Palestina que tiene a su hijo adolescente a cargo. Vive entre controles militares y sacrifica gran parte de su sueldo que gana en un banco en mandar a su hijo a una escuela privada para que reciba la mejor educación posible, a pesar de que sabe que tiene pocas oportunidades de futuro dentro de Palestina. Años después de realizar la petición recibe un permiso de residencia para Estados Unidos, donde vive su hermana. Ambos viajan y se reúnen con ella, sólo para encontrarse con un nuevo tipo de rechazo y de problemas.
La película “Amreeka” o tal y como torpemente se ha traducido en España por “Amerrika”, perdiendo así el termino en árabe por América y substituyéndolo por un mal chiste sobre su pronunciación, es un cálido drama con algún momento cómico y nunca llega a ser el tipo de comedia que su título mal traducido da a entender. La película presenta una historia humana, llena de problemas y casi dominada por la desesperanza pero que siempre sabe mantener su tono casi ligero. Esta historia de emigración hacia el sueño de la tierra de las oportunidades y el encuentro con la realidad sufre de por su tono tierno que le impide adentrarse en el dramatismo de narración, haciendo que ésta sea una aproximación a este tema demasiado simplista. Además el guión abusa de elementos excesivamente compuestos por obviedades y elementos fáciles, como la pérdida del dinero o el hecho de que el director de la escuela sea judío. Todos los elementos para darle una gran profundidad a la historia están presentes pero se diluyen al tratarlos como una anécdota casi sin trasfondo. Uno de los elementos más destacados de la película es el trabajo interpretativo, encabezado por una notable Nisreen Faour quien consigue iluminar el filme con su sonrisa, ingenuidad y fortaleza, que se encuentra perfectamente secundada por Melkar Muallem en su primer papel y la veterana actriz Hiam Abbass.
“Amreeka” es una muestra de un cine de denuncia bien intencionado que explora la emigración, el desarraigo y el recibimiento de la sociedad occidental, pero su desarrollo siempre mantiene una sonrisa a pesar de que ello implica sacrificar gran parte del peso que encierra su historia. |