A pesar de contener algunos planos realmente conseguidos y de la multitud de rostros conocidos presentes incluso en los papeles más secundarios, esta gran producción española extrañamente protagonizada por Viggo Mortensen sufre en exceso de una gran falta de ritmo y de tensión dramática. Su guión intenta abarcar demasiadas historias de las novelas de Arturo Pérez-Reverte, resultando sobrescrito y haciendo que se mueva a saltos.
En la España del siglo XVII, Diego Alatriste es ya un veterano soldado que acaba de regresar a Madrid después de servir en la guerra de Flandes. Toma a su cargo a un joven niño hijo de un camarada muerto en combate. Alatriste se gana la vida como mercenario, vendiendo su habilidad con la espada en trabajos de mala reputación. En uno de ellos, encargado por el clérigo al frente de la Inquisición, algo le hace sospechar y no acaba con la vida de dos viajantes ingleses tal y como fue pagado para hacerlo. A partir de entonces se ve envuelto en los juegos de poder entre la Iglesia, la nobleza y el Rey de España.
Agustín Díaz Yanes, director de “Sin noticias de Dios” y “Nadia hablará de nosotras cuando hayamos muerto”, realiza la ambiciosa tarea de adaptar la serie de novelas sobre el capitán Alatriste de Arturo Pérez-Reverte en una única película. En concreto utiliza elementos de los seis primeros libros de la serie y la película está concebida como una historia única con final cerrado. El filme se resiente enormemente de este intento del director de abarcar tan gran número de páginas y el guión, también escrito por Díaz Yanes, tiene una total falta de fluidez narrativa, es excesivamente episódico y su historia demuestra ser la condensación de un argumento hecha de forma desmedida. Esto choca completamente con el estilo del libro, ya que si en algo Pérez-Reverte tiene habilidad es en hacer un desarrollo y una escritura narrativa que avanza con gran facilidad. “Alatrsite” es una película hecha con un gran presupuesto, el cual es evidente en la calidad de su ambientación y la reconstrucción histórica en múltiples aspectos que hace pero especialmente cuenta con un estilo visual a momentos magnífico. Las más que probables horas de documentación a través de cuadros del Museo del Prado tienen su fruto en algunos planos y secuencias dignas de los mejores cuadros de Velázquez. El filme cuenta además con una serie de actores españoles conocidos, como Eduard Fernández, Eduardo Noriega, Juan Echanove, Javier Cámara, Elena Anaya o Ariadna Gil, quienes a pesar de la curiosidad de que la actriz Blanca Portillo interpreta a un personaje masculino realizan una labor competente pero les falta tiempo de metraje para poder desarrollar mínimamente algún rasgo de su personaje. La estrella de la función es el actor estadounidense Viggo Mortensen quien a pesar de hablar un español fluido gracias a haber pasado varios años de su infancia en Venezuela y Argentina no resulta creíble. Su extraño acento que a momentos hace que no se entiendan sus líneas de diálogo junto con su evidente falta de comodidad y soltura realizando una labor interpretativa en este idioma únicamente consiguen que Mortensen esté acartonado y estático, funcionando a un ritmo mucho más bajo que el resto de compañeros del reparto. A pesar del tirón que puede suponer su nombre, su elección no ayuda a darle algo de ritmo a una historia que de por sí ya se desarrolla de forma apática.
“Alatriste” no deja de ser en ningún momento una producción de calidad gracias a su enorme presupuesto para lo que es habitual en España, cuenta con un material base que ya ha demostrado su éxito pero que no debería haberse intentado condesar en un solo filme y no haber unido seis libros en dos horas de metraje, aunque ello hubiese implicado coger un actor principal con menos proyección internacional que se hubiese comprometido a la posibilidad de hacer más de una película siguiendo la serie de libros. |