Siguiendo la decepcionante estela de sus últimos títulos, el realizador M. Night Shyamalan adapta una conocida serie de animación con todo lujo de efectos especiales pero con una planitud y sopor inusitados. Pocas cosas positivas presenta este filme ya que el guión está redactado con una falta de chispa abismal, el ritmo es bastante irregular y la actuación es rígida y acartonada pero ni su teórica espectacularidad visual compensa realmente su visionado.
En un mundo en el que hay cuatro reinos, el del aire, agua, fuego y tierra, un joven llamado Ang finalmente despierta tras haber sido atrapado en el hielo durante casi un siglo. Él es el último y desaparecido Avatar, un enlace con el mundo de los espíritus destinado a traer equilibrio y capaz de dominar las propiedades de los cuatro elementos. Pero el reino del fuego que ha iniciado una campaña bélica contra los demás quiere capturarle para que no interfiera en sus planes de dominación.
Desde el gran éxito de público y crítica que M. Night Shyamalan consiguió con “El sexto sentido” en 1999, su carrera ha sido un constante e inexorable declive. Le siguió la todavía satisfactoria “El protegido” y en orden cronológico y también de calidad vinieron “Señales”, “El bosque”, “La joven del agua” y “El incidente”. “Airbender, el último guerrero” supone un nuevo mínimo de calidad de un cineasta que en su momento fue altamente alabado pero que ha sido incapaz de entregar una película en la que su frialdad narrativa, estética e historia de toques sobrenaturales y misterio vuelva a funcionar a un buen nivel.
“Airbender, el último guerrero” adapta la primera de las tres temporadas de la serie de animación de Estados Unidos producida por el canal infantil Nickelodeon. Ha sido una de sus series más populares y premiadas con lo que su adaptación cinematográfica con actores reales levantó gran expectación y también controversia por el casting elegido. Lamentablemente el resultado es parecido al de “Dragonball Evolution”, aunque con mucho más presupuesto y menos sentido del humor.
Esta película contiene unos destacados efectos especiales, seguramente en el aspecto técnico son muy avanzados y que unidos a su cara producción le dan al filme un aspecto visual inmejorable. Hasta aquí las cosas positivas. A los veinte minutos de metraje, una sensación de aburrimiento empieza a ser palpable por mucho que su director se esfuerce en arrojar agua, fuego, tierra o aire hacia el espectador. A la media hora el sopor el total, especialmente provocado por un guión plano y demasiado infantil incluso para un niño de cinco años. La película nunca fluye con comodidad y únicamente cuando se hace caso omiso de la narración y uno se concentra solamente en los efectos especiales se puede disfrutar algo de este filme.
Las actuaciones no ayudan a levantar el nivel del filme sino todo lo contrario. Su joven protagonista Noah Ringer todavía hace un esfuerzo interpretativo pero Dev Patel, conocido por su papel en “Slumdog Millionare”, Nicola Peltz, Cliff Curtis y Shaun Toub entre otros padecen un grave caso conjunto de agarrotamiento y acecinamiento. Su rigidez y monotonía son totales.
“Airbender, el último guerrero” es en resumidas una película aburrida que además queda completamente inconclusa y promete dos entregas más, algo que puede ser difícil de ver ya que visto el resultado parece imposible que ningún productor quiera volver a invertir 250 millones de dólares de presupuesto en un filme que nadie quiere ver. |