Un thriller que aparenta ser un entretenimiento convencional pero de calidad es en realidad una película audaz por las cuestiones que plantea y de gran inteligencia, especialmente gracias a un magnífico tramo final.
Un comisario de policía de Mumbai ya retirado recuerda sentado a la orilla del río un caso que se le ha quedado grabado en la memoria. Un miercoles cualquiera recibió una serie llamadas de un hombre no identificado indicándole que había puesto cinco bombas repartidas por la ciudad, las cuales detonarían a una hora en concreto si no se le entregaban cuatro terroristas concretos a cambio. Por un lado, la policía intenta localizar los artefactos y a la vez trata de ubicar a la persona que llama, mientras va accediendo a sus demandas para evitar que las detone.
“A Wednesday” es una película que engaña en un principio. Tiene la apariencia de ser un thriller de acción bien hecho, con tensión y suspense. Y por un lado, sí lo es. Pero este estilo presente en los dos primeros tercios de la cinta es necesario para crear así el escenario, la situación y el ritmo adecuados. La última parte, y en especial una escena con un sobresaliente monólogo, revelan “A Wednesday” como una película inteligente y moralmente retadora, que no se esconde en poner sobre la mesa una pregunta y en dirigirla directamente al espectador. A pesar de que en algunos momentos iniciales se ven algunas carencias tanto de diálogo como de narración, el guión es extremadamente sólido y la actuación perfectamente ajustada. Con habilidad, esta cinta consigue sobresalir y destacar como una película que posee forma de entretenimiento y un fondo que va mucho más allá de lo que superficialmente pueda parecer. |