Dos amigos de la universidad se reencuentran en un hospital. A Luis, rico y con éxito, le han diagnosticado un cáncer terminal y Abel, un buscavidas con una mala racha, tiene mayores problemas que su salud. Al perder una extraña apuesta, Luis le cambia la vida a Abel, entregándole parte de su éxito, su dinero, su vida y un puesto de directivo en su empresa. Pero Abel va descubriendo poco a poco que su nueva vida no es tan limpia como parecía inicialmente.
Dos amigos de la universidad se reencuentran en un hospital. A Luis, rico y con éxito, le han diagnosticado un cáncer terminal y Abel, un buscavidas con una mala racha, tiene mayores problemas que su salud. Al perder una extraña apuesta, Luis le cambia la vida a Abel, entregándole parte de su éxito, su dinero, su vida y un puesto de directivo en su empresa. Pero Abel va descubriendo poco a poco que su nueva vida no es tan limpia como parecía inicialmente.
Esta historia de ambición, venganza y falsa amistad tiene el planteamiento, la fotografía y el estilo de las mejores películas de cine negro. En poco tiempo consigue además crear unos personajes ricos y complejos, que funcionan perfectamente como polos opuestos. Pero la riqueza inicial que presenta el guión se va perdiendo progresivamente, deteriorándose la tensión y haciendo los personajes cada vez más planos. Esto se produce ya que el guión presenta un buen inicio basado en los personajes que tiene, pero prefiere centrarse erróneamente en el únicamente en el desarrollo de la trama y el ya típico giro, pero que nunca ambos están hechos con imaginación ni riqueza narrativa. Con un destacado trabajo actoral, especialmente reseñable Sancho Gracia en un papel secundario, esta película tiene un desarrollo entretenido pero convencional, que desaprovecha su magnífico inicio de cine negro y sus gran definición de los personajes. |