Con muchos afectados reales por la especulación inmobiliaria, esta película se muestra como un sólido drama personal de una pareja absorbida por la situación pero este drama desaprovecha la oportunidad para ser mucho más incisivo y audaz. El filme fue el gran premiado en Málaga y cuanta además con un buen nivel interpretativo en el que destaca Fernando Tejero.
Sinopsis: Álex y Virginia están planeando casarse y necesitan encontrar un piso. Para ello deciden comprar un piso sobre plano que está en las afueras de la ciudad. Pagan una entrada, piden dinero prestado a sus suegros y cuando el edificio deberían quedarle pocos meses para estar terminado, las obras quedan precintadas y detenidas. Álex y otro afectado, convencidos de que es un plan para desembarazarse de ellos, inician unas protestas y denuncias contra la promotora que se alargarán eternamente, haciéndoles pagar un peso emocional y personal.
Esta película llega con el aval que supone haber sigo la gran triunfadora en la edición de 2011 del Festival de Málaga, centrado en el cine español. Ganadora a la mejor película, actor, actor secundario, guión e incluso el Premio de la Crítica, indudablemente las expectativas sobre el trato del impacto en unos individuos de la especulación inmobiliaria que ha asolado España en los últimos años son relativamente altas al ver este filme. Con la burbuja del ladrillo pinchada, ha quedado patente que gran parte de la crisis económica que se está sufriendo en este país no es solo debido a la coyuntura internacional sino también a unas prácticas que, seguramente no fueron generalizadas por todos los políticos y constructores, pero que derivan en una ineludible su responsabilidad a nivel social y en otros casos, incluso penal. Con los tiempos y la indignación que corren, este competente drama debería ser más atrevido.
"5 metros cuadrados" es en el fondo una película pequeña, sobre una pareja que se quiere casar y decide comprar un piso que está en construcción. La recalificación de los terrenos sobre los que se está edificando es cuestionable e interviene el gobierno parando las obras. Allí empieza el calvario para los protagonistas, quienes ven como sus planes de futuro se desmoronan, han invertido una fuerte suma y se encuentran ahogados económicamente. Ello da lugar a una trágica historia de desesperación progresiva y el marco perfecto para ver la espiral descendiente de alguien cada vez más ahogado en la situación.
Lamentablemente no da lugar a una película mucho más penetrante e interesante. Parte de la responsabilidad aquí es de los propios compradores, los cuales son presentados demasiado simplones y víctimas de la confianza que depositan en un amigo. Hubiese sido mucho más trayente que se mostrasen como algo más competentes. Por otro lado está también el otro lado de la moneda, los políticos y constructores que se enriquecen sin importar a costa de quien, material que hubiese dado para una espectacular radiografía y que aquí se desperdicia, algo que como mínimo no se hizo en la serie "Crematorio".
Dentro de este contenido drama destaca un sólido nivel interpretativo en general y en particular la actuación de su protagonista Fernando Tejero, demostrando que aparte de dominar los roles cómicos, se desenvuelve con gran comodidad en roles más intimistas.
En el tramo final, tanto él como la película parecen perder el control y apuestan por un estilo más acorde con el filme "Un día de furia", demasiado exagerado para el tono y tacto que había tenido hasta entonces el director Max Lemcke en lo que sólo se puede entender como un intento de golpe de efecto. Su desenlace falla en esto, al igual que a nivel general no tiene el impacto o profundidad que se hubiese esperado aunque ello no quita que este no sea una robusta historia dramática bien contada. |