Este thriller combina acción y personajes con ritmo, sabiendo sacar el máximo partido a su estética fresca y con un estilo moderno de película independiente española. Este guión bien construido y coherentemente dirigido nunca genera a toda la tensión que podría pero sí crea a sus personajes perfectamente y con profundidad.
Abel, un cobrador de deudas que emplea métodos expeditivos, conoce accidentalmente a la joven Kay, una chica que se dedica a pequeños robos. El padre de la joven es un perista que siempre anda metido en líos e idea un gran golpe a costa de unos policías corruptos. Abel y Kay inician una relación pero su mundo de estafadores, engaños, falsas sospechas y peligros se cierne sobre sus realidades.
La película es de limitado presupuesto aunque este hecho juega más a su favor que en contra. Consigue así tener una estética fresca y dinámica, alejada de sobriedad de muchos filmes del género. Además sabe como acercar los personajes, darles calado y desarrollarlos, algo poco común en los thrillers. Pero su gran virtud es también su mayor impedimento. “25 Kilates” cuenta con un guión pensado, perfectamente construido y que funciona como un reloj. Éste siempre quiere tener un ritmo alto, aunque nunca alcanza cotas demasiado elevadas y no sabe cuándo ser más pausado y cuándo debe acelerarse. Aunque parezca una incongruencia, la película intenta ser demasiado perfecta en su desarrollo de la acción y acaba pareciendo formulaica. Su gran afán y ambición de ser un buen thriller de cine negro consigue entregar una entretenida película de género con un buen desarrollo de personajes pero que se pierde en su intención, sin encontrar finalmente una narrativa propia. |