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La película “El libro de Eli”, protagonizada por Denzel Washinton y que se estrena esta semana, es la última muestra en llegar a nuestras pantallas de un género cinematográfico cada vez más presente. Siempre ha sido un género de cierto éxito y de producción constante, pero sorprende en el último año la cantidad de estrenos que plantean no la posibilidad de la destrucción del mundo, sino el escenario de que éste ya ha ocurrido.
Tradicionalmente siempre ha existido un género muy popular que ha tenido normalmente la etiqueta de “apocalíptico”. El fin de la civilización, que se categorizó como un sub-género de la ciencia ficción, tuvo un gran auge después de la Segunda Guerra Mundial gracias a la amenaza que suponía la Guerra Fría. La posible destrucción de la civilización o del mundo podía venir por la amenaza nuclear, una plaga, una invasión extraterrestre, una rebelión de las máquinas o cualquier otro tipo de desastre pero estaba especialmente motivado por las noticias de una época que predecían una guerra nuclear que iba a estallar en cualquier segundo. Grandes títulos de la época son “La guerra de los mundos” de 1953, “Ultimatum a la Tierra” de 1951, “El último hombre en la Tierra” de 1964, el corto “La Jeteé” de 1962, “Teléfono rojo, volamos a Moscú” de 1964 y “El planeta de los simios” de 1968.
Pero una vez superado el periodo histórico, la sensación de que el fin del mundo está cerca no ha desaparecido sino que se ha intensificado. El cine ha traído cada vez más muestras de de esta destrucción, siendo cada vez más relevante el número de películas post-apocalípticas, las que muestran su destrucción y lo que sucede después, que las simplemente apocalípticas, que muestran la amenaza que en mucho casos es superada en el último momento.
Durante la última década siempre ha habido un buen número de muestras de estos dos géneros en diferentes estilos, siendo especialmente significativas las superproducciones de entretenimiento como “The core”, “Independence Day”, “El día de mañana”, “Armaggedon” y “Deep Impact”. Otro tipo de producciones también encontraron su sitio, como “28 días después” empleó el género de los zombies para representar la extinción humana, Spielberg realizó un remake de “La guerra de los mundos”, Keanu Reevs protagonizó otro de “Ultimatum a la Tierra”, Will Smith protagonizó una tercera adaptación de “Soy leyenda”, Terry Guilliam rodó su versión de “La Jeteé” en “12 monos” e incluso nació una serie de televisión post-apocalíptica, “Jericho”.
Pero en 2009 no únicamente parece haberse multiplicado el número, haberse consolidado el género post-apocalíptico por encima del meramente apocalíptico sino que se ha expandido definitivamente a todo tipo de géneros cinematográficos y estilos, y además esta tónica ha seguido con gran fuerza en 2010. Hace unos pocos meses se estrenaba “The Road (La carretera)”, basada en un relato de Cormac McCarthy pero anteriormente hemos visto por la cartelera películas tan diferentes como la comedia de acción “Bienvenidos a Zombieland” protagonizada por Woody Harrelson, la superproducción “2012” dirigida por Roland Emmerich, la película de animación “9”, la continuación de una saga con “Terminator Salvation” con Christian Bale, el filme de ciencia ficción “Pandorum” con Dennis Quaid, la película de terror “Carriers” y el thriller “Señales del futuro” de Alex Proyas y que cuenta con Nicolas Cage. En todas el denominador común es que el fin del mundo está sucediendo y o ya ha sucedido, y lo importante es lo que va a suceder después del evento.
Si la primera extinción de la civilización de 2010 empezó en febrero con el estreno de “The Road (La carretera)”, ahora en marzo se estrena un nuevo mundo post-apocalíptico con “El libro de Eli”, aunque no será el último que veremos en un plazo breve de tiempo ya que en mayo llega “Legión”, cinta protagonizada por Paul Bettany y en la que Dios ha decidido exterminar a la raza humana.
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